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Alejandro Burillo fue clave en el América y Atlante, influyendo en el fútbol mexicano desde el negocio y la estrategia.

El fútbol mexicano perdió a una de esas figuras que no siempre salen en la foto… pero que están detrás de muchas de las decisiones que marcan época.
Alejandro Burillo Azcárraga, exdirectivo ligado durante años al Club América y con peso dentro de la estructura del fútbol nacional, falleció dejando un hueco que no se mide en goles ni en títulos visibles.
Se mide en influencia.
Además de su vínculo con el Club América, Alejandro Burillo también fue propietario del Atlante FC, un club con mucha historia en el fútbol mexicano. Durante su etapa al frente, el Atlante vivió momentos importantes, incluyendo el título de liga en 2007 y la proyección internacional que vino después con su participación en el Mundial de Clubes. Ese paso no solo refuerza su perfil como directivo, sino que confirma algo clave: Burillo no solo entendía el negocio desde arriba, también supo lo que implica tomar decisiones directas como dueño de un equipo.
Más allá de su paso como directivo, Burillo formó parte del engranaje de Televisa, una empresa que durante décadas no solo transmitió el fútbol en México… lo moldeó. En ese contexto, el América no era cualquier equipo. Era —y sigue siendo— el club más mediático del país, una marca diseñada para competir dentro y fuera de la cancha. Y ahí es donde Burillo tenía peso: Participación en decisiones estratégicas del club Influencia en la estructura directiva Visión del fútbol como producto comercial No era casualidad. Era estructura.
Durante los años en los que Burillo estuvo cerca del proyecto, el América reforzó algo que hoy parece obvio: 👉 ser el equipo más odiado… también es ser el más relevante. En esa etapa: Se consolidó como una marca dominante en rating Se fortaleció su presencia mediática Se mantuvo como protagonista constante en la Liga MX No todo se medía en títulos.
Se medía en impacto.
Su trayectoria no se limitó al deporte. También estuvo involucrado en proyectos empresariales y de turismo de alto nivel en México, ampliando su influencia más allá de la cancha. Eso habla de algo importante: no veía el fútbol como un fin… sino como parte de un ecosistema más grande.
La muerte de Alejandro Burillo no solo marca la salida de un exdirectivo. Marca la despedida de una generación que entendió el fútbol mexicano como lo que realmente es: un juego dentro de la cancha… Y aunque muchos no lo tenían en el radar, su influencia sigue ahí, en la forma en la que hoy se vive el fútbol en México.
y un negocio enorme fuera de ella.